Oasis live '25
CDMX 13 de septiembre.Oasis Live '25, relato honesto de fan!
Recomendación general: Puedes leer este post en el dispositivo de tu preferencia, sin embargo, se aprecia mucho mejor en ordenadores y tablets.
Tengo un respeto monumental por la música. Como aficionado a las obras de ciertos artistas, me siento privilegiado de haber tenido una buena crianza musical.
A lo largo de mi vida, incluso antes de ser económicamente independiente, me agradó asistir a conciertos: desde los más pequeños hasta el más grande y monumental de todos, que fue precisamente el de Oasis en la gira Live ‘25 en CDMX.
Oasis fue mi primer gran amor musical. Gracias a esa banda aprendí a modular mi pronunciación en inglés; gracias a ellos descubrí el Brit Pop, un género bastante popular en el Reino Unido. A través de ellos conocí a otros artistas como The Verve, Travis, Richard Ashcroft (en su etapa solista), Keane, Coldplay, Snow Patrol, Kaiser Chiefs, entre otros.
Es gracioso recordar que, en mi adolescencia, las personas con las que solía compartir mis ratos de ocio querían bulearme por escuchar música británica, en lugar de las bandas de metal, heavy y grunge que ellos oían. Pero…
Yo nunca me dejé acosar de nadie; de hecho, era yo quien solía fastidiar a los demás por cualquier tontería. Mi espíritu musical es como una roca de obsidiana.
Recuerdo que en La Mega 102.1 FM sonaba la canción Wonderwall cada 45 minutos. Yo la odiaba, sin saber que se trataba de esos tipos de Manchester. Sin embargo, un día cualquiera encendí mi viejo televisor Sharp de 32 pulgadas y vi un fragmento de una canción en concierto que me encantó a primera vista: un tipo barbado, con voz extraña y actitud irreverente, acompañado por un guitarrista que hacía unos coros que daban un contraste magnífico a la canción. Fue eso, y un estadio de fútbol entero saltando al ritmo del tema.
No alcancé a ver el nombre de la canción ni de la banda, así que tuve que darme a la tarea de “cazarla” en MTV durante todo el día hasta que colocaron el condenado video. Entonces lo supe: la canción se llamaba Acquiesce y la banda era Oasis.
Mi primer disco fue The Masterplan, a los 12 o 13 años; el segundo, (What’s the Story) Morning Glory?; el tercero, Definitely Maybe; y luego todos los demás. Esa variante del Rock ya tenía demasiada fuerza en mí y se convirtió en mi background musical.
Por aquellos días el internet apenas llegaba a mi ciudad. Todo se estaba digitalizando: aparecieron los álbumes en formato DVD, y yo los quería todos. Me alegra decir que, en esa época, compartí este gusto musical con una siempre querida amiga, Astrid.
Tal fue, y sigue siendo, el lazo con ella, que siendo un par de escuincles sin edad suficiente para nada, nos aventuramos a Caracas en 2009 para ver a la banda en el estadio de la Universidad Simón Bolívar, durante la gira Dig Out Your Soul.
Vimos ese show en primera fila; estábamos tan cerca que, incluso con nuestras cámaras de 5 o 10 megapíxeles, las fotos se ven nítidas. Si un día lees esto, querida, gracias por ese momento.
Después de la disolución de la banda seguí escuchándolos un tiempo más, hasta que un día pasé el “switch” de la música anglosajona a la música en español. Esto me tomó años, pero gracias a ello conocí artistas, estilos y sonidos maravillosos.
Naturalmente escuché los proyectos en solitario de cada uno de los hermanos Gallagher. En principio, me parecía que Noel era mi favorito por cómo reinventaba sus sonidos, hasta que Liam se reencontró con su espíritu de Rock and Roll Star, evocando algunas épocas de Oasis.
El cuento en si es que, hace poco más de un año me levanté una mañana a revisar mis redes sociales y encontré un post de Liam Gallagher en Facebook que decía “It’s happening”. Pensé: “Este, seguro, es otro de sus estúpidos chistes sobre la reunión de la banda”.
Sin embargo, al revisar con más detalle, vi el mismo post en la cuenta de Noel y dije: “Joder, es verdad”.
En ese momento ni siquiera sabía si quería ir a una reunión Oasis; tal vez sí, tal vez no. “Depende del país y de la ciudad”, fue lo primero que pensé.
Una vez publicaron las fechas, me di cuenta de que todos los shows serían en el Reino Unido y que la boletería sería vendida por Ticketmaster UK.
- Visuales y secuencias 100%
- Musicalmente hablando 85%
- Energía del publico 100%
- Estadio GNP Seguros 100%
- Sonido y ecualización 90%
En las vísperas de las preventas decidí que tal vez podría viajar al Reino Unido y ver uno de los shows en Manchester o Wembley. Sabía también que conseguir una entrada sería casi una dádiva de los dioses del rock, si es que existe alguien así en el paraíso de la música.
Participé en todos los sorteos para tener acceso a la preventa de tickets y no gané nada.
Me inscribí en la plataforma y, el día de la venta general, entré en la fila digital: la página se caía, el sistema era lento, etc. La primera vez tenía el puesto ocho mil y algo; al refrescar el sitio me sacó del sistema, cerró la sesión y me pidió cambio de clave. Luego de hacer todo esto, ya en la madrugada, me permitió entrar, pero mi puesto era el número ciento veintisiete mil y algo.
Una noche entera perdida hasta las 10 AM. del día siguiente, cuando tiré la toalla porque tenía que ir a probarme unos audífonos especiales para mi problema de sordera y tomar un vuelo a otra ciudad.
Me sentí triste por los esfuerzos en vano, pero entendí que era normal en una reunión de este tipo. Fue comparable a lo que viví durante el retorno a los escenarios de Enrique Bunbury: las entradas se agotaron en 15 o 20 minutos.
Días después de todo el tema de la vuelta de Oasis, anunciaron una gira por Norteamérica y se abrió una nueva ventana de posibilidades. El enemigo a vencer nuevamente:
- Un millón de personas por delante en la fila digital.
- Ticketmaster, el monstruo final.
Una vez más lanzaron la lotería de boletos para la preventa de la gira norteamericana y participé.
Dos días después me llegó un correo en el que leí que había ganado acceso a este “beneficio”.
Ahora solo quedaba escoger si quería ir a Estados Unidos, México o Canadá. No tuve que pensarlo mucho: la opción más fiable era México, porque siempre quise conocerlo, porque sabía que sería más económico y porque siempre he sido muy cercano a la gente de ese país.
Aun así, pagué unos 700 dólares —mal contados— por la boleta; “siempre me ha gustado ver los conciertos en primera fila”.
Con la gira en curso, la gente se dio a la tarea de publicar fotos, videos y spoilers del setlist. Acto seguido, me alejé un poco de las redes sociales para no arruinarme la sorpresa. Lo único que alcancé a ver fue la alineación que llevarían al show:
- Liam Gallagher: voz.
- Noel Gallagher: guitarra y voz-
- Paul Arthurs “Bonehead”: guitarra rítmica.
- Gem Archer: guitarra líder.
- Andy Bell: bajo.
- Christian Madden: teclados.
- Joey Waronker: batería.
Noel Gallagher y Bonhead frente a 65 mil personas en la segunda noche de la presentación de Oasis en el Estadio GNP Seguros de CDMX. Fuente. Noel Gallagher Cuenta oficial en Facebook.
Si bien la alineación me gustaba, esperaba ver a Chris Sharrock o incluso a Alan White en la batería, también a Mike Rowe en los teclados, porque es un músico bestial.
Compré la boleta un año antes del evento y me olvidé del tema, hasta que algunos comentarios sobre el show sugerían que había buena camaradería entre los hermanos durante la gira.
Llegaron los días previos al viaje a CDMX. Con boletos aéreos en mano, reservas de Airbnb, dinero en las cuentas y todo listo para el show, tuve que tomar la decisión de ir bajo riesgo médico: dos meses antes comencé a padecer una infección respiratoria con ataques incesantes de tos y dificultad para respirar.
Aún hoy sigo sintiendo esos jodidos problemas, solo que en aquel entonces dependía de inhaladores, antibióticos y nebulizaciones tres veces al día. Con algo de miedo, compré un seguro médico internacional, empaqué todas las medicinas y me lancé a la aventura.
No hablaré de lo que hice en México porque eso ya lo conté en otro post del blog. Ya estando en el lugar, fui al Oasis Fan Store y compré un millón de souvenirs relacionados con la banda, aunque me había prometido no hacerlo. Fue una linda experiencia ver la galería de fotos de Jill Furmanovsky.
El show tuvo dos fechas en Ciudad de México: viernes 12 y sábado 13 de septiembre. Yo compré boleto para el sábado 13.
Al llegar al país azteca, lo primero que hice fue acomodarme en mi Airbnb, recorrer la zona y luego prepararme para el concierto.
Al comprar el boleto desde el extranjero, me di cuenta de que no podía descargar la app de Ticketmaster MX en mi celular para acceder al código QR dinámico, porque Apple no es flexible con el tema de las regiones. Solo podía verlo desde mi iPad y mi ordenador.
No podía contactar al servicio al cliente de Apple para cambiar la región de mi dispositivo, y por alguna razón tampoco podía abrir Ticketmaster en el navegador del teléfono. Ya me estaba dando un ataque de asma por el estrés.
La solución fue cerrar sesión en el ordenador y el iPad al mismo tiempo; solo así Safari me permitió ingresar en la cuenta desde el móvil y enviar el ticket a mi billetera de Apple.
Por otro lado, el pronóstico del clima era una verdadera porquería, dado mi estado de salud: lluvia los dos días.
Y vaya si se cumplió: el viernes 12 cayó una lluvia molesta, pero el sábado13, cuando me correspondía ir al estadio GNP Seguros, cayó un diluvio que casi me hizo pedir un “Uber barco” para llegar allí.
Fui muy bien abrigado al evento. Llevé una chaqueta impermeable y, además, compré tres carpas plásticas para cubrirme de la lluvia y mantenerme seco. Lo logré, pero parecía un loco indigente que recoge cosas en la calle. No me importaba mi apariencia; solo tres cosas:
- Proteger mi pecho y espalda de la lluvia.
- Tener el inhalador a la mano.
- Ver el puto concierto.
Foto de los asistentes al evento. Fuente Liam Gallagher Cuenta oficial en Facebook.
Llegué a las 4:30 a.m. al recinto. Tenía unas 70 personas por delante, pero no era problema: mi entrada era VIP y el escenario, gigantesco, el más grande que haya visto jamás.
Hice buena camaradería en la fila, pero fue un quilombo estar de pie tantísimas horas bajo la lluvia inclemente.
Tanta era la lluvia y el viento que el crew del evento debía secar la tarima constantemente.
A las siete y algo de la tarde salió Cage the Elephant; nunca los había visto, pero me parecieron increíbles. ¡Qué buena banda!
Un poco más de espera y finalmente se encendieron las monumentales pantallas de la tarima al son de Fucking in the Bushes.
Incluso una pantalla superpuesta sobre las demás, en el techo. Eso sí fue revolucionario.
El público saltaba y gritaba de emoción hasta que los Gallagher brothers hicieron su entrada triunfal.
Es increíble cómo, después de una larguísima espera bajo condiciones adversas, al ver entrar a los músicos, todo dolor desaparece. Es un efecto psicológico inmediato.
Comencé a disfrutar el setlist con atención: las visuales, la tarima, la interacción y el colosal recinto.
Soy el tipo de fan que concentra su atención en la ejecución de los instrumentos y la interpretación, porque tengo nociones musicales y puedo notar detalles que quizá otros pasan por alto.
Foto de la reunión de Oasis en el Estadio GNP Seguros CDMX. Fuente Liam Gallagher Cuenta oficial en Facebook.
No haré spoilers sobre las canciones que tocaron, pero sí diré que se me bajaron las lágrimas al escuchar mi canción favorita en el mundo: Whatever.
Para mí, este concierto fue especial por el contexto y por cómo sucedió.
Fue un show increíblemente visual; si tuviera que hacer un pequeño ranking de lo que más me gustó, sería algo así:
- Visuales y secuencias de arte pop: 10 puntos.
- Musicalmente hablando: 8.5 puntos.
- Energía del público: 10 puntos.
- Recinto: 10 puntos.
- Sonido y ecualización: 9 puntos.
Foto del escenario del evento capturada desde mi teléfono celular
Las razones por las que no le doy un 10 a la banda son porque el baterista de la gira Joey Waronker, me pareció lento, aburrido y sin alma.
Un baterista que tocó el tempo correcto y colocó los fills como corresponden en cada canción, pero que no hizo un solo arreglo o aporte interesante en ellas, la sensación que a mi me dejó, es que se limitó a tocar las canciones tal y como suenan en los discos de estudio sin cambiar un solo golpe.
A mi juicio, este músico carece de la versatilidad de Alan White, del poder y la creatividad de Chris Sharrock. más aún cuando estamos hablando de un directo en donde tienes que hacer sonar esa batería como si no hubiese un mañana, como si fueras a romper cada parche y cada plato en vez de estar pensando en la técnica perfecta.
La ecualización del redoblante no me gustó: el sonido era demasiado abierto y brillante; prefiero los sonidos secos. Los toms sonaban huecos y con mucho eco; también me faltó poder en el bombo.
Con respecto al resto de músicos, Andy Bell parecía un poco cansado en el escenario y el tecladista de la gira no está al nivel de Mike Rowe.
Noel Gallagher estuvo muy bien; Gem Archer, aún mejor; Bonehead, increíble; y Liam, cantando Wonderwall con un sombrero charro… “nadie me va a quitar eso nunca”.
Liam Gallagher usando un sombrero charro durante la interpretación de Wonderwall. Fuente: Revista Vogue México y Latinoamérica.
En líneas generales, creo que fue un espectáculo hermoso. tengo que decir que visualmente ha sido la mejor experiencia de mi vida: fue como haber asistido a un Tomorrowland del Brit Pop.
Debo decir que para mi fue muy importante ver a los hermanos Gallagher nuevamente en tarima, haciendo historia, dejando una huella imborrable en el mundo de la música y en la mente de las personas.
Espero no haber cometido un crimen ni haber ofendido a nadie con mi opinión y visión personal de cómo es que debe sonar la música de Oasis. Siendo conocedor de las canciones de la banda como aficionado, y siendo conocedor de cómo suenan algunos instrumentos como músico, es más que natural que me permita opinar sobre ello en este espacio.
No puedo esperar a que la gira termine y anuncien la reproducción del evento en streaming, DVD o Blu-ray, para seguir añadiendo estos álbumes a mi modesta colección personal.
No sabemos si habrá un Oasis live ’26 y en que ciudades, tal vez pueda repetir la historia dependiendo del cómo, cuándo y dónde ya que me prometí hacer una “parada técnica” con el tema de los conciertos en 2026 para viajar por algunos países del mundo nuevamente.
Mientras tanto, te invito a hacer “scroll down” para ver algunas de las imágenes que pese al monumental aguacero de ese día pude capturar y ver el video análisis del show.
Gracias por haber leído este post, no olvides suscribirte a mi newsletter.
Échale un ojo a las fotos que por suerte logre capturar.
Galería de imágenes e instantáneas en algún lugar, en algún momento.
Mi Blog
Una ventana personal de relatos, análisis y opiniones que abarcan diferentes cuestiones sobre viajes, películas, música y cosas de carácter más serio que buscan conectar e inspirar a otros.
Mi vida y el Clonazepam.
Mi vida y el clonazepam.
En las primeras 5 entradas que he subido a este blog, me he dedicado a postear temas relacionados con: futbol, viajes, música, películas y geopolítica. Hoy dedicaré este post a la salud mental, “mi salud mental”.
Para poder hablar a título personal sobre este tema, tengo que hacer una catarsis retrospectiva; quizá, de esta manera, pueda justificar por qué rayos tengo una relación tan particular con este medicamento.
Franja de Gaza hoy.
Cuando pienso en Gaza después del 7 de octubre de 2023, no lo hago como analista, ni como político, ni como experto militar; tampoco como periodista, porque no lo soy, ni siquiera sé cómo citar correctamente. Lo hago como una persona normal que ve las noticias, que se confunde, que se indigna por lo que pasa aquí o allá y que, al mismo tiempo, intenta sostener dos ideas a la vez:
1. Lo que hizo Hamás en Israel fue un acto brutal e injustificable.
2. La respuesta del gobierno de Netanyahu ha convertido la vida de millones de palestinos en una tragedia humanitaria casi imposible de describir.
“Dale un clic a esto para leer el post completo”
The man in the high Castle.
Lo primero que tengo que decir sobre este post es que lo escribiré con guantes de seda, a fin de evitar cualquier spoiler que pueda arruinar la curiosidad de aquellos que quieran darle una oportunidad a esta especie de drama. Dicho lo anterior, la primera vez que me topé con The Man in the High Castle, serie basada en la novela de Philip K. Dick, no fue por recomendación ni por casualidad. Simplemente me encontraba haciendo zapping dentro de mis plataformas de streaming y encontré esta joya de “historia ficción y distopía”.
“Dale un clic a esto para leer el post completo”










